Largas filas en cada una de las entradas del estadio Manuel Murillo Toro y una profunda expectativa, fueron el marco de una de las reuniones más poderosas que el Tolima haya vivido en su historia.
“Sentí el Poder de Dios, una dinamita en nuestras vidas, y esa dinamita en cuanto lleguemos a Cuba, la vamos a hacer explotar” expresaron los pastores José Antonio Cruz y su esposa, Raiza Ramírez Domínguez, de la Iglesia Metodista en Cuba.
El personal de la Cruz Roja y todos los ujieres, no fueron suficientes para contener las decenas de personas que fueron sanadas al caer sobre ellos la Presencia del Espíritu Santo.
Durante el llamado a salvación, miles de personas levantaron sus manos al cielo y recibieron al Señor, y mientras el pastor Ricardo Rodríguez les animaba a congregarse y seguir al Maestro, una nube se posaba oscureciendo la ciudad y una fuerte lluvia se soltó sobre el Estadio. Durante toda la semana había llovido en Ibagué, y cuando comenzaba a llover, el aguacero duraba varias horas. El pastor detuvo el servicio y animó a todos los presente a orar para que esa nube se dispersara. Las más de 24.000 personas presente no se movían de su lugar, a pesar que los que no llevaron paraguas sabían que pronto estarían emparamados. Un minuto más tarde, después de la oración, la lluvia se detuvo por completo, las nubes se dispersaron y de nuevo se podía ver el verde de las montañas que circundan la ciudad. El Señor es el mismo de ayer, de hoy, y por los siglos. Aleluya!!! |