
Ezequiel 16:1-14
El Señor prometió que volvería a pasar. Abraham esperó la promesa, a los 99 años el Señor le dijo que iba a destruir a Sodoma y pasó por la casa de Abraham y él se postró y dijo: “No pases de largo”. Fue en ese momento en el que Dios le desató el cumplimiento de las promesas; a los nueve meses estaba Isaac. Hoy se activan las promesas.
Del mismo modo. para Jesús era necesario pasar por Samaria y el solo pasó por Sicar. Una mujer era rechazada, había tenido cinco maridos, y el sexto no era su marido, pero Jesús pasó y ese mismo día esa mujer pecadora era una predicadora y trajo toda la ciudad a los pies de Cristo. Una sola vez pasó, Mateo era el jefe de los publicanos, Jesús lo llamó, se arrepintió, toda su familia y amigos comenzaron a caminar con Jesús.
El Pastor Ricardo Rodríguez declaró el pasado domingo en el servicio: “¿Qué va a pasar con una segunda vez? El lavó una ciudad y una segunda vez hace una nación reinar. Pasó y cambió mi vida. ¿Qué va a pasar si el pasa por aquí? En el libro de los Hechos primero sopló y dijo: “recibid el Espíritu Santo”, luego el Espíritu Santo vino sobre ellos en Hechos capítulo 2, en Hechos 4 estaban orando a pesar de la amenaza de muerte y fueron llenos del Espíritu Santo. Cuando hubieron orado, fueron llenos y eso hizo que:
1. Hablaban con denuedo. Ahora era otro Pedro. Si hay más revelación, mayor bendición, que el Espíritu Santo abra nuestro entendimiento.
2. Había unanimidad. Una sola mente, un solo pensamiento, la muerte de Cristo, el pensamiento de él. He visto mayor unanimidad, estamos empujando hacia el mismo lugar, una misma visión.
3. Había generosidad. Tenían las cosas en común. El que tiene necesidad recibe y alaba a Dios. Y en el ministerio hay provisión para ensanchar y para la conquista.
4. Milagros. Aún la sombra de Pedro sanaba, resurrecciones.
5. Abundante gracia. El nos unge y tenemos gracia para con él. Y luego él dice: Pídeme lo que quieras. Le dijo a Moisés: Mi presencia irá contigo y te daré descanso aunque le había dicho que no iría. Tendrás abundancia de gracia. José tuvo gracias con Potifar, con el carcelero y tú tendrás abundancia de gracia.
6. Dios suplirá todas tus necesidades.
Lo que Dios ha preparado para nosotros son “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9). Verás cosas que no has visto, oirás y recibirás cosas que no han subido al corazón. Eso es lo que viene con una nueva visita del Espíritu Santo.
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