EL INVISIBLE QUE ME VE

Génesis 16:8-14

Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.  Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.  Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?  Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

El Señor había prometido una descendencia a Abraham, sin embargo tuvo duda y creyó que la  promesa se cumpliría por Agar, la sierva de su esposa Sara. Con el tiempo Agar quedó embarazada y menospreció a Sara, luego fue sacada del campamento, sin embargo esa promesa también la cubría a ella por causa del hijo que le daría a Abraham. Fue cuando Dios escuchó su  le dio promesa de protección y bendición, ella nombró ese lugar el pozo “Del viviente que me ve”.

En los momentos más difíciles quizás no podemos verlo pero lo que debemos saber es que  El es el Dios que nos ve. Nos preguntamos “¿Por qué Señor esto?”; en medio de la aflicción pensamos que Dios nos abandonó, pero esto no es así.

Debemos recordar que en el momento de la aflicción

Y para el día de la aflicción: 

1.     Buscar a Dios

2.     Confiar en Él

3.  Caminar como viendo al Invisible

Escuche el mensaje completo aquí

Leave a Reply